ACANTILADO Ya no danzan las vestales

ACANTILADO Ya no danzan las vestales

En una alforja de tiempo se esconde el agujero donde la luz se empoza. Ya no brilla en las pieles de leopardo el tizón incandescente de sus ojos ni alzan al cielo su moneda antigua. Ya no se yerguen sobre el acantilado ni se escucha aquel grito junto a la piedra negra. Filigrana de oro tiene la empuñadura y en la proa dormita una doncella bajo la luz misteriosa del fanal. Desde mi celda observo una alforja vacía y esa isla maldita olvidada de Dios.  **  DOS GARDENIAS    Murieron las gardenias y en el tronco del árbol tu nombre se borró. O pareció borrarse diluirse como tinta en un cazo de agua clara. Ellas las adivinas vertieron el cáliz de la miel sobre el tiesto vacío donde mi mano plantó las dos gardenias. Y amanecieron deshojadas en la arena.  **  ANTIGUAS BELLEZAS    Sobre la cama ajena una silueta un beso en la barbilla de la noche. Sobre el triángulo difuso antagonista la sorpresa una saeta que vacía el ojo y lo regresa al cuenco primigenio al guiño del suicida. Hilo a hilo se desgarró la cuerda y el fardo rodó por el acantilado a rebotes perdiendo en la caída la dulce extremidad el alma misma. Sobre la quieta playa se hizo pedazos la antigua claridad.  ***  portada-del-libro-bajo-esa-luna-extrana-de-odette-alonso  **  Todos los libros de la Colección Atocha de Literatura Hispanoamericana pueden ser solicitados a las librerías Sin Tarima (www.sintarima.es) La Fugitiva (www.lafugitiva.es) La Canibal (www.lacanibal.net). Envíos garantizados, más económicos.  Bajo esa luna extraña, ISBN: 978-84-615-5585-7. Prólogo de Rita Martin.

Estación perpetua

Yo observo estos ordenados instantes que en silencio teje la araña
como un barco que navega hasta su penumbra. Yo invoco a mis
signos a que naufraguen en la uva de su pradera.

Aún soy huésped de esta inmensa nube.

**

Pleamares

Las palabras
escamas que reinan en las bocas
árboles que anidan en los mares
respiran y salen encendidas
como el eco de los bosques
navegan en todas las carnes
en las copas.
Las palabras
no tienen destinos
braman para perdurar
sus seres son espadas o puertas
ruedan como venas
por dentro de mi cuerpo que es talismán.
Las palabras se transforman en cielos
en ojos
en selvas
son tempestades o pedazos de ataúdes
que separan al hombre de los signos.
¿Dónde están sus anclas de cosechar soles?
Las palabras son delfines que juegan en las cejas
espejos que ponen otro huevo
semillas que crecen en todas las parcelas.

**

Las mutaciones

Como dios de címbalos es el alma.
Como árbol que nos da un fruto es el alma.

La quietud se lanza contra el ojo.
Haz del ojo el límite de las alas.
Haz de las alas un cielo donde comience
la solemnidad de un niño.

El destino que se deslice entre las líneas de las manos.
Sólo quedará una inocencia entre tantos gladiadores.

***

Todos los libros de la Colección Atocha de Literatura Hispanoamericana pueden ser solicitados a las librerías Sin Tarima (www.sintarima.es) La Fugitiva (www.lafugitiva.es) La Canibal (www.lacanibal.net) Envíos garantizados, más económicos.

De la pupila del ahorcado (ISBN: 978-84-695-8414-9) Prólogo Pedro L. Marqués de Armas. Imagen de cubierta, Eduardo Lozano.

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