“Animalitos” Un cuento de Eduardo del LLano en “SEXBOT. Antología Cubana de Cuentos Eróticos de Ciencia Ficción” (Colección Atocha de Literatura Hispanoamericana)

“Animalitos” Un cuento de Eduardo del LLano en “SEXBOT. Antología Cubana de Cuentos Eróticos de Ciencia Ficción” (Colección Atocha de Literatura Hispanoamericana)

– Yo inventé el Regulador -dijo el hombre que bebía a mi derecha- las mujeres no tienen como pagármelo.

Asentí con cautela. A mi esposa la habían invitado a aquella fiesta en el piso veintidós de un rascacielos. Descontándola a ella, no conocía a nadie. Cuando empecé a aburrirme, salí al balcón, y aquel tipo se puso comunicativo.

– El coeficiente de inteligencia de las mujeres se mueve en un rango que va de los nemátodos a los condrictios -afirmó el inventor, ferozmente- bueno, ya sé lo que va a decirme. Sí, las hay geniales, que podrían discutir de tú a tú con los peces. Sólo que los peces llevan ventaja, porque son mudos.

Mantuve un silencio nervioso. La inteligencia es la única arista femenina de la que usualmente los varones no hablan en público.

– Muchos hombres opinan que las más tontas son las rubias espectaculares -continuó el misógino- ya sabe, las actrices mejicanas, las mujeres de los presidentes, Marilyn Monroe. ¿A que sí?

– Mi mujer es rubia -dije.

– Eso, ¿ve lo que le digo? Pues se equivoca. Las feministas radicales con sandalias, ahí sí hay. Esas son como los socialistas utópicos, creen que los hombres son machistas porque nadie les ha explicado que las mujeres son sus iguales. Para mí, a esas mujeres habría que fusilarlas, de la primera a la última. Las rubias, en cambio, tienen cierto grado de inteligencia, deben ingeniárselas para que los hombres no les miren las tetas todo el tiempo, sino sólo cuando ellas quieren. Porque nosotros, macho, somos conscientes de nuestro cuerpo únicamente cuando nos excitamos, pero las mujeres son objetos sexuales desde que se levantan hasta que se acuestan.

Se tambaleó y lo sostuve.

– Me llamo Rodríguez -dijo, extendiéndome una mano jabonosa- trabajo en biotecnología. Soy un hombre sensible, altruista, culto. Y además, soy un traidor, un miserable, un idiota y un genio. Por eso inventé el Regulador.

Estudié la posibilidad de entrar a la sala, pero estaban poniendo a Enrique Iglesias.

– No he oído hablar del Regulador -dije- lo siento. Soy clarinetista. Me llamo Nicanor.

– Clarinetista. Esa sí es una profesión con perspectiva. O poeta, mire. No sabe cuánto lo envidio. ¿Cómo cayó en esta fiesta de científicos? ¿Su esposa?

Asentí.

– Cuando clonaron a Dolly, mi vida cobró sentido -evocó el genio- desde entonces he hecho vacunas. Hace una semana puse a punto el Regulador.

-¿De qué se trata?

-¡Pero si llevo un rato hablándole de eso! De las mujeres. De las doradas manzanas del eterno deseo.

Una lágrima corrió por su mejilla.

Pasó un muchacho con una bandeja. Tomé un mojito. Cuando ya se iba, lo halé por un brazo y tomé otro.

– Imagínese una rubia culona. ¿Le parece que su vida es fácil? Sí, claro, puede obtener cosas. Pero está condenada a que todos la miren. A que todos los hombres y más de la mitad de las mujeres quieran poseerla. A caminar con miedo por las calles alejadas del centro, a no salir sola después de las seis. Las tetas y el culo serán su mundo. Y cuando pase de los treinta, su mundo se vendrá abajo.

“Ahora piense en el caso contrario. Una flaca sin gracia, de pecho y trasero lisos. Aunque tuviera el coeficiente de inteligencia de un reptil, y eso ya sería demasiado, nadie la deseará, nadie la escuchará, nadie se lo pondrá fácil. La rubia del primer ejemplo se llevará los empleos que le tocaban a ella. Se hará feminista, se pondrá sandalias, se vestirá como un hombre.

“Un hombre feo puede resultar atractivo; a una mujer fea sólo la leerán. ¿Ha visto esos multimuebles a base de módulos? Bueno, a las féminas se aplica el mismo principio: basta reordenar un poquito los volúmenes, y tienes una nueva. Y es que las mujeres, desde que nacen, integran un sistema de castas. Nosotros, desde la cima de la evolución, las medimos, las evaluamos, les otorgamos un rol. De la Venus de Brassempuy a Kylie Minogue, han sabido perfectamente lo que se espera de ellas.

“El Regulador cambiará todo. Es un chip. Bueno, el equivalente biológico de un chip. En esencia, es un dispositivo que se instala bajo la piel, digamos detrás de la oreja. Y ahí tiene usted a una hembra dueña de su destino.

“El Regulador potencia la voluntad de la mujer, y sólo de la mujer, otorgándole un control total e instantáneo sobre su propio ADN. En otros términos, le permite hacer crecer sus nalgas y sus pechos cuando quiere ser deseada, o casi anularlos cuando necesita pasar inadvertida. Puede regular su atractivo, su sex appeal; puede reformular su cuerpo como una lagartija con miedo escénico.

“Decidí probar el Regulador con la mujer que tenía más a mano. Sabe, con la iluminación apropiada, mi esposa resultaba indistinguible de ciertas variedades de cactus. No me tomó mucho esfuerzo convencerla: le instalé el chip hace cinco días. Mírela ahora”.

Señaló hacia la fiesta. Distinguí a una morena sinuosa, rodeada de hombres encendidos. A su lado, Anita Ekberg parecería Madre Teresa de Calcuta.

– Anteayer firmó un contrato. Debutará en algo que se llamará El hidropónico del diablo.

“¿Se da cuenta de lo que he hecho? Hasta ahora, sólo algunas femmes fatales volvían locos a los hombres. En lo adelante, cada mujer podrá ser todas las castas a la vez: la seductora, la castradora, la madre, la andrógina… El multimueble será capaz de rearmarse a voluntad. Por Dios, yo me reía de aquellas películas con moraleja, ya sabe, hay fronteras que el conocimiento humano no debe cruzar… Cuando los cirujanos plásticos lo sepan, pondrán precio a mi cabeza. Y me lo merezco, por poner mi ciencia al servicio del mal.

– Exagera.

– No exagero. A menos que haga algo para impedirlo, este puede ser el fin de la civilización.

– Siempre le queda destruír su invento. Quemar los planos y los apuntes.

– Demasiado tarde. La vanidad me mantuvo ciego los primeros días, y entretanto mi mujer se los pasó por correo electrónico a un montón de amigas. ¿Sabe cuántas mujeres trabajan en centros de biotecnología o tienen amantes con acceso al material apropiado? ¿Sabe cuán irresistible puede resultar una mujer armada con el chip?

– Lo creo -concedí, mirando a su esposa.

– Entonces construí un Neutralizador. Lo probé anoche. No era algo agradable de observar, eso puedo asegurárselo. Apenas lo puse en marcha, una teta de mi esposa creció medio metro en tanto la otra se le hundía en el pecho, las nalgas se le derramaron por el piso, sus olores privados iniciaron un ataque químico. Sin embargo, pronto el pánico remitió, y sus formas se estabilizaron. Simplemente se adaptó a un medio hostil, como los insectos y los lagartos. Entonces hizo que varios de sus amantes me dieran una paliza.

“¿Cree que me acompañó a esta fiesta para divertirme? Lo hizo para mantenerme vigilado. Ella, o sus amigos, no me quitan un ojo de encima. Usted mismo, ¿cómo puedo saber que no es un pretendiente de esa zorra?

– Soy un hombre de familia -dije.

Asintió con melancolía, y se lanzó por el balcón.

No grité. En todo caso, habrá gemido. No me atreví a mirar abajo. Un hombre que cae de un piso veintidós puede presentarse según diversas recetas, que van desde el aporreado de ternera a la kasha rusa. Lo cierto es que no son muchas las posibilidades de que se levante, se sacuda el polvo y diga algo como “me duele un poquito la rodilla”.

Volvió a pasar el muchacho con la bandeja. Pesqué otros dos mojitos. Luego me fui a un rincón. Allí me encontró mi esposa, medio borracho, media hora más tarde.

-¿Te diviertes?

Dije que sí. Y que no comprendía nada, salvo que la amaba, y que a mis ojos no había mujer más bella e inteligente en el mundo.

– Eres un buen hombre -evaluó, mirándome con ternura- no te quiero mejor.

Y con un dedito me acarició, orgullosa, detrás de la oreja.

***

Ciencia Ficcíón Cubana

Ciencia Ficcíón Cubana

Todos los libros de la Colección Atocha de Literatura Hispanoamericana pueden ser solicitados a las librerías Sin Tarima (www.sintarima.es) La Fugitiva (www.lafugitiva.es) La Canibal (www.lacanibal.net) Envíos garantizados, más económicos.

SEXBOT. Antología Cubana de Cuentos Eróticos de Ciencia Ficción, ISBN: 978-84-695-8444-6. Selección y prólogo de Raúl Aguiar. Obra de cubierta de César Beltran.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someonePrint this pageDigg thisBuffer this page

About author

Artículos recientes

Dejanos un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

Colección Atocha de Literatura Hispanoamericana

6-octavio
7-yoss
8-johan
1-karelyn
4-odette