“Escrito Sobre el Mar” Un fragmento del libro, “Octavio Armand contra sí mismo” de Johan Gotera (Colección Atocha de Literatura Hispanoamericana)

“Escrito Sobre el Mar” Un fragmento del libro, “Octavio Armand contra sí mismo” de Johan Gotera (Colección Atocha de Literatura Hispanoamericana)

Johan Gotera

Johan Gotera

VIII. Escrito sobre el mar

 

Si el mar de Derrida, como veíamos, era un abismo, el de Armand será aún más extraño, en tanto que muestra una sola orilla: la orilla del adiós. ¿Acaso no podemos decir que el reto mayor de su poesía ha sido haber trabajado en la carencia de la otra orilla? “Por qué / me aplaudes con una sola mano?”, pregunta aterradoramente en clave de koan en Entre testigos, su libro de 1974 que asombrara a Octavio Paz (Paz, 1990, p. 211). Notemos, de paso, esa otra potencia de su obra: la capacidad de invertir las deudas entre filosofía y poesía, e iluminar, reorientando el flujo de los saberes, arduas zonas del pensamiento contemporáneo, al punto que su poesía podría explicitar problemas que ocupan a los filósofos contemporáneos, como hemos sugerido al confrontar ciertas experiencias de Armand y Derrida.

Podríamos advertir otra semejanza entre filósofo y poeta. Si hemos dicho que la poesía del cubano comienza al final de un sueño, que nos hace despertar a la conciencia crítica que se reelabora en la lucidez del último Quijano, es decir, en un estadio de “de juglarización del texto” –para decirlo con palabras del propio Armand– en el que la literatura supera las seducciones del pasado y comienza el viaje hacia sí misma; Jacques Derrida alentará por su parte a los lectores de su tiempo a despertar del largo sueño del lenguaje. Soñar equivalía en este caso a confiar ciegamente en las fuerzas de un Verbo imponderable. Se trata, sin duda, de un despertar político:

“Es un poco como si pensara en despertarlos”, dice Derrida, “para decirles: “Escuchen, atención, ya basta con eso, hay que levantarse y partir, si no caerá sobre ustedes la desdicha o, lo que en parte viene a ser lo mismo, no les pasará absolutamente nada.

Salvo la muerte. Su lengua materna, la que ustedes llaman así, algún día –lo verán– ya ni siquiera les contestará. Escuchen… no crean tan pronto, créanme, que son un pueblo, dejen de escuchar sin protestar a quienes les dicen “escuchen”*… ¿No era ese el mensaje cifrado en la experiencia postrera de Alonso Quijano?

Como vemos, la exhortación es a partir, levantarse y partir; disolver los vínculos fijos de la comunidad (del clan) (“Adiós mil veces”); revisar críticamente la maternidad hegemónica del lenguaje y cuestionar las definiciones impuestas por lo que nos seduce y condena a escuchar. Se nos pide abandonar la comunidad instituida y repensar los vínculos dominantes, la Historia, y pulverizar, al mismo tiempo, las jerarquías prescritas por la sintaxis.

“Adiós / de un labio a otro. Hermano, querida, mamá. / Adiós de pómulo a pie. El viento quema hue / llas, estatuas de harina. Historia y azul / detrás del párpado: diente, él, ella, Ud. / Adiós”…

El viaje de Armand partirá así del orden conocido, abandonando las redes filiales y verbales, para hacer pasar –en ese viaje inestable, reflexión. “Quitarle la mirada al ojo”,  dirá el poeta, resumiendo con esa frase sorprendente una de las apuestas más desconcertantes de nuestra poesía. roto, textual– el sistema de la poesía latinoamericana por un momento de profunda impugnación, capaz de modificar no sólo el cauce de su producción sino el régimen perceptivo de los lectores.

Armand le aportará a nuestra poesía lo todavía no dicho, la pregunta informulable que no llega, la inconexión que le faltaba, el espejo de ángulos difíciles que interroga el proceso de su propia  reflexión. “Quitarle la mirada al ojo”, dirá el poeta, resumiendo con esa frase sorprendente una de las apuestas más desconcertantes de nuestra poesía.

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* Monolinguismo del otro, p. 52. En otra parte, Derrida afirmará que la lengua materna es ya la lengua del otro, y más aún, que ella es “la más infatigable de las fantasías” (Crf. La hospitalidad, p. 91 y 93).

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Todos los libros de la Colección Atocha de Literatura Hispanoamericana pueden ser solicitados a las librerías Sin Tarima (www.sintarima.es) La Fugitiva (www.lafugitiva.es) La Canibal (www.lacanibal.net) Envíos garantizados, más económicos.

Octavio Armand contra sí mismo, ISBN: 978-84-695-4547-8. Palabras de contracubierta, Luis Miguel Isava. Obra de cubierta de Magín Pérez Ortíz.

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