Tres poemas inéditos de Arístides Vega Chapú

Tres poemas inéditos de Arístides Vega Chapú

Observando la codicia

 

Sentados uno frente al otro (en posición de loto)

en área supuestamente neutral

observando, ajenos al peligro,

la confrontación en que algunos pierden

y otros asumen

ser vencedores de la codiciosa batalla.

Nos sobrevuela un ave que agoniza,

cada vez con más pereza

extiende sus alas mecánicas,

auxiliándose del eco

de unos insistentes graznidos

que se vuelven estruendosos

al juntarse con la fuerza del aire.

De manera vengativa nos condiciona

a su sombra derivada de la infracción

de quien levantó vuelo

aún cuando sabía de su caótico estado.

Para luego de fallidas piruetas descender

con cierta ondulación de quien posee el poder

para amortiguar la caída,

hasta abrogarnos.

Como si fuéramos la sombra,

como si fuésemos quienes agonizamos

como si hubiéramos caído en ese profundo hueco

que supone una sombra expuesta desde el dolor

y estuviéramos próximos a ese punto

en que la gravedad logra desaparecer todo.

Perfeccionamos nuestra pose

de sumisión (temerosos

de dar un paso en falso)

quizás por ello me pediste permanecer

en silencio, en posición de loto.

Es juicioso no llamar la atención, aseguraste.

Impresionados por lo que apreciábamos

muy cerca de nuestro alcance

enfrentamiento mortal

entre quienes minan el terreno a su antojo.

No digo, no hago, reservo lo que pienso

pero sin sufriente valor para disponerme a entrenar

y lanzarme al precipicio

en cuyo borde permanecemos.

Sucedió cuando estabas a punto de comentar

sobre el descenso del precio del petróleo

y la súbita subida de los gramíneos,

luego quedaste extasiada

con la lila florecida a nuestras espaldas

donde suponíamos un terreno baldío

y me hiciste saber cuánto admirabas a los egipcios

para justificar la imagen de tu nuevo peinado.

Mientras transcurría la discordia cerca de nosotros

cubriendo el largo trecho que nos separa del resto

me entretuve buscando el camino

que propiciaría mejor visión.

Merecimiento de ser testigos del enfrentamiento

donde no media argumento alguno

sin la más mínima coherencia para resanar

al menos uno de nuestros días.

No me quedaba por contar ninguna de mis glorias

y no había nada a nuestro alrededor,

como un paisaje barrido con meticulosidad,

donde ni siquiera se hacía visible el cuerpo del ave

que agonizando

había extendido definitivamente sus alas

sobre nosotros.

**

En espera de un deseo

 

Suspiro y me distraigo

viendo cómo la araña teje

hilos fosforescentes

en los que puedo quedar atrapado.

Observo mis dedos largos

con los que señalo hacia cualquier sitio

donde no ocurre nada.

Solo por apuntar, por elegirme

diana, en espera de ser atravesado por una flecha

que aún no ha sido lanzada.

Por más que observo a todos lados,

tras el coposo dibujo de la araña

solo logro retener mi vista

en la curva línea del lomo de un gato

acomodado en mis pies.

Me roza con su pelambre amarilla

en la que rara vez interno mis manos.

Me dejo balancear por sus brillosos ojos

a la vez que simulo un íntimo diálogo

con el animal.

Mi pecho se agita a la par del gato

y mi voz (que está cambiando

como prueba de mi adultez)

no logra sincronizar a un mismo nivel

mi deseo.

Espero con mi pecho expuesto,

mientras lo acaricio con los pies

para simular la impaciencia,

ser atravesado por la flecha

en la que he depositado

mis esperanzas.

**

Tu nombre

Donde rescinde el rayo de luz, en el horizonte

y esa finísima línea de agua profunda y salada

pongo tu nombre.

Obvio que no hay manera de hacerlo

sin entornar los ojos, pensando en ti,

deletreándolo

como si pretendiera que todo a mi alrededor

tuviera por nombre el tuyo.

Quién pudiera decirme por qué frente al mar

no hay manera de no recordarte,

si nunca estuvimos en esta ni en ninguna otra

playa de las que bordean el mundo.

Te menciono y se desordenan los astros,

lo repito y el mar se funde con una oscuridad

que ha ido tragándose  todo

cuanto alcanzó a su paso.

Como si tu nombre fuese la única palabra

posible de pronunciar en este paisaje.

***

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