“Yes we can” por Santiago Méndez Alpízar/ Chago

“Yes we can” por Santiago Méndez Alpízar/ Chago

1112423

Entre los muchos argumentos que se utilizan para objetar a favor de la permanencia del embargo que por más de 50 años sostiene los Estados Unidos a Cuba, hay uno que siempre me deja con la duda de no tener claro si soy yo quien no lo comprende, o por el contrario, por reconocimiento que tenga quien lo utiliza no sea más que una reverenda tontería.

Ya veremos.

Reconoce el presidente Barack Obama la inutilidad de la política llevada a cabo para, supuestamente, democratizar a Cuba. Han pasado muchos años, son incontables los ahogados, los prisioneros, mucha también la sangre y las vicisitudes resultado del enfrentamiento para llegar a esta sabida conclusión. (Hay que decir que todavía hay grupitos que ven en la política exterior yanqui un aliado) En medio del antagonismo de los gobiernos siempre ha estado el pueblo cubano, las personas de a pie, los peores parados. ¡Dudo que ni siquiera el 20% de la población norteamericana por el contrario le pueda importar nuestros asuntos, posiblemente ni esa cantidad sepa de nuestro país!

Uno de los graves errores, sino el fundamental, que han cometido los gobiernos norteamericano -durante el mismo tiempo que lleva la Revolución- ha sido el de dar por bueno los consejos de adheridos despechados, afectados directamente por escaches personales con los Castro, o salir quemados de la isla, luego de una vida de servicio al estado cubano, y que todavía se erigen en pilares, sabios consejeros para vencer al comunismo.

Nada lograron. Nada han logrado hasta ahora, nada que no fuera incrementar las necesidades de los más urgidos y la condena universal, por lo menos mayoritaria de la comunidad internacional. Malograr y entorpecer las vidas, las relaciones humanas, familiares.

Ha entendido bien el presidente norteamericano la Historia, las pocas garantías de lograr algo positivo de un enfrentamiento del que nada más sacan provecho unos pocos, comparado con los que sí desean una relación natural, de vecinos con los norteamericanos. Seguir fundamentando la injerencia por las carencias de derechos civiles en la isla evidencia lo lejos que siempre ha estado la disidencia, oposición, reitero, de la inmensa generalidad de los cubanos.

Una disidencia para los disidentes.

Conviviendo entre iguales, pero guiados y subvencionados, por lo menos financiados por truculentos organismos extranjeros, donde diseñan además la estrategia, pero sobre todo, ponen el eco y el baro, desde el delgadito Rodiles hasta la inefable líder de las Damas de Blanco (muy valientes y con mucho patriotismo) piensan que mejorar las relaciones entre países es un error. Agarrados al yerro caliente, todo parece indicar que esta vez no van a ser muy considerados los cantos de sirena.

¡Por muchas cartas gimoteantes que se escriban o llanto que regale Antúnez en Miami! (Alguna vez me he preguntado cómo se puede ser tan valiente y a la vez tan tío tom: ¿no se dará cuenta de que es el único negro, casi siempre, que participa de esas reuniones, programas de TV?)

Posiblemente la disidencia cubana esté nadando en las mismas aguas de la indiferencia, distante del ciudadano, de las personas, siga sin aceptar que la mayoría, la gran mayoría de los cubanos sí que están con la Revolución, siempre han sido fidelistas, de Fidel.

Por una de las dos in-fidelidades nos fuimos muchos, otros muchos por estar en contra de ambas..

Esta razón es tan grande y evidente como la otra, que por dolorosa que sea, también es nuestra.

Lo del bloqueo, el embargo, es tremendo bisnes, siempre lo ha sido. Ha parido senadores, alcaldes, carreteras, flotas de aviones, el Varsailles y el copón divino…esto bien superficialmente, que tampoco me voy a abrasar. Empero no ha dejado de joder al conjunto.

Hay una esperanza, que ya sabemos es inherente a la ingenuidad que no logro separar, se llama Voto: que nos dejen votar a todos los cubanos nuestros candidatos, tal como solicitara no hace tanto un brillante músico desde una plaza habanera.

La transición, democratización, pluralidad, mejora de las libertades es cuestión nuestra, de los cubanos, estén donde estén. A nosotros nos cabe cómo queremos ayudar, y si se quiere hacerlo.

Pensar que las relaciones con la mayor potencia económica del mundo solamente va a beneficiar a los pocos que nunca ha afectado es cruel, y oportunista. Suponer que el flujo de personas a la isla no permitirá, además, una reactualización del individuo en muchos aspectos, por consiguiente un mayor volumen de información,  negar esto es estúpido.

¿Quién no estaba preparado para vivir en democracia? ¿Quién no se adaptó a la dieta mediterránea, a los asados, barbacoas?

La pregunta tiene relación con el comienzo, es la pregunta que me deja grogui. Porque es tremendo que alguien pueda argumentar, insistir en que para vivir mejor hay que tener determinada capacidad superior, un entrenamiento previo. La imprescindible complicidad de los políticos y organismos norteamericanos.

¡Báilame ese trompo en la uña!

Es importante, lo que resta de mandato el presidente Obama debe dejar bien sentadas las bases para la total reanimación de las relaciones entre los dos países, y el general Raúl Castro tiene la obligación de no minar el camino, respetar el ingente reclamo de los cubanos, allá donde estemos.

“Yes we can”

***

Imagen tomada de la Web, cubanos-norteamericanos se manifiestan en contra de relaciones EEUU y Cuba, Miami.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someonePrint this pageDigg thisBuffer this page

About author

Artículos recientes

Dejanos un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

Colección Atocha de Literatura Hispanoamericana

6-octavio
7-yoss
8-johan
1-karelyn
4-odette